Libro de visitas
Comentarios y pensamientos de los amigos de Pepe Otal.
Anselmo Navarro P
Como sembrador, andariego, ambulante, como el verso que remonta tempestades, nunca un adiós ni soledades, siempre vivo en la palabra y el recuerdo, como otros que se han ido, queda aquí su huella viva, su pícara mirada socarrona, su alegría infantil que en el teatrillo asoma, su espíritu libre, generoso elixir compartido en carcajadas , en estudio y en silencio, queda el gozo y el honor de haber bebido de la vida mas de un vino y cervezas, vaya pues esta tristeza es también un sentimiento que nos deja Que nos quiten lo bailao!
irina sabatier
Me da mucha pena la noticia del falicimiento de Pepe Otal, me hice reir tanto en noviembre, cuando lo vi en la Divina Comedia,en bilbao!Pepe, gracias, por este espectaculo tan bueno, por tu generosidad, estas haciendo reir a los angeles!
Is Mascareddas
Tuvimos el placer y el honor de conocer hace mucho tiempo al gran marionetista Pepe Otal, en Cerdeña, cuando representó EL APOCALIPSIS DE SAN JUAN en Calasetta, después le vimos en Charleville. Pero solo en el 1995, cuando organizamos el festival AL CENTRO DEL MEDITERRANEO dedicado integramente a los titiriteros españoles, tuvimos la oportunidad de conocerle de cerca. Fue un encuentro profundo, en el cual descubrimos su grandeza humana y profesional y apreciamos su sabiduria encarando argumentos ligados al arte de las marionetas, al trabajo y a la política, y nos hicimos amigos. En el festival de 1995 impartió un taller de marionetas de hilo (recordamos con que generosidad, no habitual en nuestro ambiente nos regaló su manual de construcción) y presentó tres espectáculos distintos. Nos impresionó en particulat EL GRAN TEATRO DEL MUNDO, porque se captaba la fuerza de su manera de hacer teatro, de observar y explicar el mundo y la vida a través de historias poderosas, ricas en emoción y contenido. Doce años más tarde, cuando imvitamos a nuestro común amigo Pep Gómez a nuestro festival, nos propuso traer también el espectáculo LA DIVINA COMEDIA, aceptamos con gran entusiasmo la propuesta para la segunda edición del festival ANIMAR, que se celebra en Teulada. Pepe Otal ha sido un gran Virgilio. Ha recitado en italiano y demostrado toda su capacidad actoral. Un éxito. Teulada es un pueblo pequeño, aislado, la gente es desconfiada, pero a pesar de ello Pepe consiguió relacionarse con el pueblo. En cuatro días le conocía todo el mundo, y nos enteramos que se había citado incluso con un pastor para ver como marcaban el ganado. Toda la gente de Teulada le recuerda y le manda saludos. Nos gusta recordar una charla mientras tomábamos una cervezas, una de las primeras noches, sobre el maestro Tozer, y Pepe que puntualizaba: - Sí, ha sido uno de los grandes, pero quizás ha sido más grande Porras - Es cierto y seguro que hoy allá arriba, entre los grandes dignos de ser recordados por sus espectáculos, también está él. Gracias Pepe. Quartucciu 6 Agosto 2007
elena
un beso elena
Toni Rumbau
¡Larga vida a Pepe Otal! Murió al pie del cañón, de bolo, navegando con su teatrillo y su compañero de aventuras Pep Gómez. Vivió y murió libre. Titiritero y personaje de si mismo, creó una mitología propia en la que él era su único Dios. Una mitología hecha de Capitanes Errantes, de Japettos filosóficos, de Don Juanes a punta pala, de Grandes Teatros del Mundo, de bufones histriónicos, de Ángeles buenos y malos, apocalípticos casi siempre, y de muchas Muertes. Ésas últimas le acompañaban a todas partes y en todos sus espectáculos. Viajaba siempre con Ella, con su Señora. En Cerdeña, ahora, su Dama le reclamó. A ese reclamo no hay quién se resista. No lo dudó ni un instante: su muerte fue fulminante. Novio de la Libertad, vive ahora fuera del tiempo y del espacio. Ocupa el panteón de su propia mitología, inmersa en el gran océano imaginario de los Titiriteros del mundo. Ácrata empedernido, su mito no exige culto. Mito libertario, su estrella brilla como un faro para aviso de aventureros y navegantes: \"¡Haz tu vida y olvídate de mi!\", dice parpadeando desde la Ultratumba. Le traiciona su lado sentimental: abominaba y se reía de los homenajes, indiferente a ellos, pero los aceptaba todos. Eso nos da permiso para continuar con ellos. Así podrá seguir riéndose del mundo, indiferente a nuestros lloros, mientras fuma su pipa filosófica. ¡Larga vida a Pepe Otal!
kike karallo
Pues ya se nos fue el Pepe, joder. Cosas de la vida, no? Cuando me enteré a través de otro maestro, Pep Banyo, la verdad es que me quedé como si algo dentro de mí, una etapa, o una parte de barcelona hubiera desaparecido. Pero me acordé en seguida de Alicia, y me dieron ganas de llamarla, pero no pude, pues una vez más perdí el teléfono cuando me lo dió ,la última vez que nos vimos en la Rambla. Quiero enviarle un beso desde aquí, desde Mallorca. Y a toda la gente que conoció a Pepe, a toda la gente que compartió momentos con él, su ironía, su sensibilidad, su sabiduría, su estética, su amor por el arte. Con él se va una forma de ser que será difícil de recuperar. 9 meses en su taller compartiendo ideas, proyectos, poemas, fiestas, tantas cosas... y creando, en mi caso, un nuevo mundo, mi mundo, que se lo debe todo al Pepe. Su taller era un punto de encuentro para muchos tipos de gente. Besos para todos y si alguien ve a Alicia que le de un beso de mi parte, ok?
Pavel
Pepe un ser humano integro, creador de mil mundos capitan de una nave invisibe que transita por el cielo y las estrellas hasta el infinito. no encuentro palabras para rendirte un homenaje si no siguiendo el camino que tu mismo fojaste para ti mismo. hasta volverte sin darte cuenta el camino en si. ese eterno camino que no se acaba nunca y que se llama libertad. en cualquier parte del mundo donde el títere se convierta en una arma contra aquellos que tratan de robarnos la libertad, ahí sabremos encontrarte. compañero.
Toni Masegosa
Bar "El Parnàs" de Barcelona, creo que a finales de los 90.¿Os acordáis de aquel número de magia que hacia Pepe? El bar alumbrado con velitas, las luces eléctricas apagadas. Pepe mostraba una cabina con una abertura a modo de ventana, era como un retablo de tela negra, hecho para la ocasión, si no me equivoco,y se metía dentro. Asomaba su cabeza sonriente por la ventanita, y entonces se apagaba la lucecilla de la cabina. Donde vimos la testa de Pepe aparecía ahora una hiper-realista calavera sonriente, que luego creo me dijeron que era una radiografía que le habían hecho en el ambulatorio a su buen amigo Lucas. Nos quedamos todo el mundo embobados mirando aquel cráneo fulgurante, y pasaba el tiempo. No pasaba nada más, tan solo la visión de tan psicodélica jeta. Largos segundos escénicos. Del silencio rotundo ya las primeras risillas, estornudos, hasta que alguien dijo "¡Esto es la polla!". Las carcajadas se van contagiando, y de repente se enciende la luz del Parnàs, al mismo tiempo que se apaga la luz de la cabina y la retina abandona por fin aquella visión de rayos X . ¿Pero dónde estaba Pepe? ¡Pues dónde íba a estar! Sentado en la barra con una jarra de cerveza,... ¡y ya llevaba un buen rato! Así lo recuerdo yo, y así le recuerdo a él, riéndose del tiempo y del espacio.
Leticia Fried
...un tremendo ruido silencioso invade mi alma y la quiebra en mil pedazos. Te quiero.
July (Albacete)
Mientras el verano pasa por encima de mi sombrero de paja hay una noticia que me apaga. “Los titiriteros y titiriteras están tristes”, pero el mundo de la cultura y la farándula aplaude al Gran Pepe Otal, a ese titiritero de formas dulces, guión duro, público exclusivamente adulto, compasión y humanismo, marea negra en las conciencias del pensamiento que navega hacia el destino oscuro de la calavera. Desde que se alejó su larga barba blanca, su pipa humeante, su charla pausada del mundo de los títeres vivos, no paro de repasar su historia y me recreo en su libertad y generosidad, alejado de la vanidad. Él siempre vivió con la muerte, como buen pirata, navegando hacia ella sin rumbo y de la cual decía “que era una señora a la que no se podía hacer esperar”. Siempre Don Juan. Pepe era una marioneta que se construyó así mismo con vida propia que observaba y absorbía. Con un hilo de seda fino y sensible, cojo mi espada de madera y con una tripulación de papel surco este homenaje al Capitán de un barquito viejo de la Mancha, que como Don Quijote, se fue a Barcelona y se hizo internacional. Pepe Otal recorrió el mundo entero de marinero y titiritero. Nunca se dejó llevar por pantomimas fingidas. Políglota y malinchista, (aparte de besar en todos los idiomas), galante y cortes, paciente y pacífico, aventurero y soñador con nadie se pasó. De ahí su persona, y como personalizaba el mundo que le rodeaba. Sencillo en las formas y complejo en el fondo era una enciclopedia andante, un libro siempre abierto que nunca se cerró y a tod@s ilustró, pero de aventuras exóticas, con humor, como cada pequeño detalle de su vida. Relacionaba el arte del títere, de la escena, con todo aquello que pasaba por su vida: el circo, la opera, la galantería, la sátira, el cómic, la poesía, la crítica constante, el amor, la ciencia, la geometría, la filosofía, las ciencias más puras. Vivía en el mundo de las relaciones. Innovó y creo nuevas formas de hacer espectáculo manteniendo las técnicas tradicionales sin perder la crítica humana y social. Reivindicó la calle (y el bar) como espacios para el espectáculo. Apoyó, ayudó y formó a cuantas personas se le acercaron. Huyó de las opiniones y conciencias de garrafón. Vanguardia del arte en escena. Viajó sin parar y siempre tuvo Albacete como referencia natal. Su casa-taller de Barcelona (primero en la Barceloneta y luego en el Raval) es el ejemplo de Cicerón. Sonaba la campanilla de la puerta y al abrir encontrabas un chinito que quería ver el taller, volvía a sonar y un canadiense queriendo aprender a construir marionetas. Otra vez la campanilla y aparecía una compañía de teatro chilena que iba de paso a Berlín, sonaba otra vez y un catalán reclamaba su presencia en algún festival popular, sonaba otra vez y aparecía yo. Su casa taller era la Torre de Babel. Amó a todas las mujeres del mundo tanto como a la LIBERTAD (con mayúsculas, como él decía), y si la cola de amores es grande (tantos como puertos hay en los mares), la cola de amigos no es minina. Tod@s aprendimos con él a mover los hilos elegantes de la vida de la forma más natural. Pepe Otal se lo ha “payaseado” muy, muy bien. Siempre hizo lo que le dio la gana, cosa difícil y valiosa en este mundo. Comparo yo a este lúcido y sabio titiritero con los besos, las frases y los abrazos que se expanden como el universo y pasan a ser patrimonio universal. Por eso os deseo besos obesos y risas sin prisas para brindar con lágrimas de cerveza por este titiritero y viajero genial. Levanto mi copa por Pepe Otal. Buen viaje amigo.